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¡Una Historia con sabor Casero...!
Hablar de los inicios de Tamales Salinas es recordar la historia y tradición de todo un pueblo, hoy convertido en Ciudad Benito Juárez, cuya economía por décadas giró en torno a una actividad agrícola y ganadera tan pequeña como lo era el pueblo mismo. Todo cambió en 1950, cuando Eduardo Salinas Garza, campesino por tradición,  y su esposa, Ana Maria González, con 7 hijos y una parcela devastada por la sequía, decidieron hacer y vender tamales, aprovechando una cabeza de puerco que les habían regalado. 


--Sólo se me ocurrió eso - recordaba doña Anita años más tarde, --Preparé el guisado, hice el nixtamal y cociné mi primera tamalada para vender a mis vecinos--. 


La sequía continúo y los Salinas González decidieron dedicarse a la venta de tamales. Su hijo Jesús Salinas,  buscando apoyar a su familia, salía a vender tamales en una canasta, casa por casa y en la carretera principal que había en el pueblo, misma que conecta Monterrey con Reynosa, por la cual pasaban a diario decenas de traileros, camioneros y automovilistas.

Un día, por casualidad pasó la Señora Morena de la Garza, esposa de quien fuera gobernador de Nuevo León Arturo B. de la Garza, los encargados de cocinar el banquete para algunos invitados fallaron y al pasar por la carretera compró toda al existencia de tamales que vendían la Señora Anita y su hijo Jesús Salinas, convirtiéndose así en cliente frecuente. Tiempo después, fue ella quien le aconsejó a Doña Anita instalar un local para vender sus tamales, evitando con ello, exponer a su hijo a sufrir algún accidente, naciendo así Tamales Salinas.


En 1973 el matrimonio de tamaleros dejó el pequeño local a cargo de uno de sus hijos, Jesús Salinas y su esposa María del Carmen Treviño. --Todo lo hacíamos nosotros --recuerda don Jesús, ahora de 65 años de edad--: iba de un ranchito a otro para comprar el maíz, las hojas y un puerco que yo mismo mataba; en tanto, mi esposa hervía el nixtamal, preparaba los guisos, machacaba los frijoles, hacía la masa y luego vendía en la banqueta.


Cuando el tráfico en la carretera Monterrey-Reynosa empezó a crecer, el establecimiento de los Salinas Treviño hizo lo propio y llegó el tiempo de grandes ventas: --Nos compraban hasta 20,000 piezas de un jalón. Los pedidos se multiplicaron y nuestra situación mejoró mucho --señala doña Carmen Treviño. 

Como ocurre con las grandes empresas, otras personas del pueblo imitaron a los Salinas Treviño, desde entonces las personas que transitan por la calle principal de Juárez se sorprenden por la gran cantidad de tamalerías. Sin embargo se puede afirmar con certeza que "Tamales Salinas" es la empresa representativa  y original de Villa Juárez.


El éxito no solo ha sido para Don Jesús Salinas y su Familia, sino también para todo el municipio de Juárez, considerado como la capital del tamal en Nuevo León.
 
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